En un giro histórico que ha sorprendido a la industria del entretenimiento global, El Salvador se posiciona como el epicentro cultural de Centroamérica al recibir a la superestrella colombiana Shakira con una residencia musical exclusiva en febrero de 2026.
La artista, ícono mundial con éxitos como “Hips Don’t Lie” y “Te Felicito”, confirmó inicialmente tres conciertos los días 12, 14 y 15 de febrero en el Estadio Nacional Jorge “Mágico” González de San Salvador, como parte de su exitosa gira “Las Mujeres Ya No Lloran World Tour”.
Sin embargo, la demanda abrumadora llevó a que las entradas se agotaran en menos de 24 horas, impulsando la adición de dos fechas más: el 7 y 8 de febrero, convirtiendo la residencia en cinco espectáculos consecutivos.

Este anuncio representa un hito sin precedentes para la región, ya que El Salvador se convierte en el único país centroamericano incluido en la gira de Shakira, atrayendo a fanáticos de Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y más allá.
La residencia no solo celebra la música latina, sino que evidencia la transformación profunda del país en materia de seguridad, infraestructura y proyección internacional bajo la administración del presidente Nayib Bukele.
El mandatario celebró públicamente el sold out inicial, destacando que “El Salvador está cambiando, y Centroamérica también”, y reconoció los esfuerzos de los productores para extender las fechas, lo que motivó una respuesta directa de Shakira anunciando las nuevas presentaciones.

El impacto económico proyectado es monumental: según el Ministerio de Turismo, liderado por Morena Valdez, se estima una derrama superior a los 25 millones de dólares, considerando ventas de entradas accesibles (desde 45 hasta 275 dólares), ocupación hotelera al 100% en San Salvador y zonas aledañas, y beneficios para restaurantes, transporte, touroperadores y comercios locales.
Además, la logística del evento generará alrededor de 4.000 empleos directos y 7.000 indirectos, dinamizando sectores clave y posicionando al país como destino competitivo para turismo de espectáculos y convenciones.

La confianza de artistas internacionales como Shakira responde a la nueva realidad de El Salvador: un territorio seguro y moderno capaz de albergar producciones de escala mundial, antes reservadas para grandes metrópolis como Nueva York o Londres.
Empresas de transporte regional reportan un boom en reservas para febrero, mientras paquetes turísticos desde México, Colombia y Sudamérica multiplican las consultas.
“Una residencia de Shakira no es solo un concierto; es turismo masivo, empleo y marca país”, enfatizan los organizadores, en colaboración con Marca País, Two Shows Producciones y Fénix Entertainment.
Más allá de los escenarios, el renacimiento salvadoreño se refleja en espacios como el Centro Histórico de San Salvador, transformado de zona evitada por la delincuencia en un vibrante oasis cultural y familiar.
Durante la temporada festiva, miles de salvadoreños regresan del exterior para disfrutar plazas iluminadas, eventos temáticos y una atmósfera de paz que generaciones anteriores no conocieron.
Iniciativas como los agromercados complementan esta visión integral, ofreciendo productos accesibles y fortaleciendo la economía doméstica, todo enmarcado en políticas de seguridad que han restaurado la confianza ciudadana.
El éxito de esta residencia crea un círculo virtuoso: los visitantes llegan atraídos por Shakira, descubren playas paradisíacas, montañas impresionantes y la calidez del pueblo salvadoreño, y muchos consideran invertir o residir en el país.
El Salvador ha roto paradigmas, demostrando que con liderazgo decidido y estrategias claras en seguridad, es posible pasar de desafíos históricos a ser el escenario preferido por las estrellas globales.
La gira “Las Mujeres Ya No Lloran”, una de las más lucrativas de la historia latina según Billboard, encuentra en San Salvador su parada centroamericana exclusiva, consolidando al nación como hub emergente de entretenimiento.
Este evento no solo eleva el perfil turístico de El Salvador, sino que inspira a la región entera. Shakira, con su producción monumental de escenografía, efectos visuales y energía inigualable, promete noches inolvidables que unirán a Centroamérica en una celebración colectiva.
Mientras el mundo mira hacia San Salvador en febrero de 2026, queda claro que el país no solo ha cambiado: se ha reinventado como destino imperdible para música, cultura y oportunidades.
El impacto económico de esta decisión es, por decir lo menos, monumental. Las proyecciones oficiales estiman una derrama económica directa e indirecta superior a los 25 millones de dólares.
Este flujo de capital no se limitará únicamente a la venta de entradas, sino que permeará toda la cadena de valor del sector servicios.
La ministra de Turismo, Morena Valdés, ha señalado que se espera una ocupación hotelera del 100% no solo en la capital, sino en las zonas aledañas, beneficiando a restaurantes, turoperadores, transporte y pequeños comercios.
La logística de este evento generará aproximadamente 4,000 empleos directos y 7,000 indirectos, dinamizando la economía local de una manera que pocos eventos han logrado en el pasado. “Una residencia de Shakira no es solo un show; es turismo, es empleo y es marca país”, han destacado los organizadores.
La confianza de la empresa privada y de artistas internacionales de este calibre responde a una pregunta que hace unos años parecía imposible de contestar afirmativamente: ¿Es El Salvador un lugar seguro para invertir y visitar? Hoy, la respuesta es un rotundo sí.